domingo, 22 de marzo de 2009

Oscuros designios: Episodio 10

Abrió la verja del jardín y avanzó hasta la puerta de entrada. La aldaba estaba fría al tacto. Golpeó tres veces y esperó la respuesta de su abuelo desde el interior. No obtuvo ninguna. Volvió a golpear, esta vez con más énfasis, comprobando que su traje estuviera bien colocado. Nadie contestó a su llamada. Con precaución, empujó la puerta. Para su asombro, ésta se abrió, dejando entrever un pequeño salón en tinieblas, pues todas las ventanas tenían las cortinas corridas y apenas dejaban entrar la luz.

- ¿Abuelo?

Madelaine descorrió las cortinas para dejar entrar algo de luz. En el salón, atestado de libros, encontró un candelabro. Con unas cerillas que había en la mesa, pudo proveerse de luz. Un moscardón enorme estaba en la tapa de uno de los libros. El tomo se titulaba “La composición de los astros”. La mayor parte de los libros esparcidos por la sala eran de ocultismo y de astronomía, lo cual no casaba demasiado bien con la idea que tenía Madelaine de su abuelo, así como una casa tan, tan... humilde... Su familia era una familia acomodada, ¿De verdad su abuelo tenía que vivir allí?

No encontró a su pariente en toda la planta baja, así que, después de abrir todas las cortinas, comenzó a subir las escaleras al segundo piso. Allí arriba había un olor extraño en el aire, como si hubiera algo podrido. En una de las salas encontró el cuarto de baño. Madelaine se miró en el espejo, preguntándose donde estaría su abuelo, y donde estaba el libro que había ido a buscar, pues entre los del salón no estaba. Por la descripción de su abuelo, era bastante inconfundible...

Según se iba acercando a la última puerta del pasillo, el olor se hacía más fuerte, tanto que casi no podía ni respirar. Madelaine tenía un zumbido en la cabeza. La puerta estaba entreabierta y el hedor era casi insoportable. Empujó la puerta y entró en la sala, dispuesta a abrir las ventanas para ventilar la habitación, completamente a oscuras. De camino a la ventana, pisó algo en el suelo, crujiente... El zumbido era insoportable. La luz se filtró dentro de la sala una vez descorrió las cortinas. Sin embargo, Madelaine desearía no haber iluminado la sala jamás. Postrado en la cama, se encontraba su abuelo. Con un pinchazo de terror, Madelaine se quedó clavada en el suelo, incapaz de reaccionar. Un puñal estaba clavado en la frente del anciano. Un puñal con la empuñadura adornada con una serpiente. La boca del anciano se abría más de lo que parecería posible, en un mudo aullido de indescriptible terror. El cuerpo estaba salvajemente mutilado. Había sido vaciado y sus órganos internos estaban esparcidos por la habitación. Era evidente que llevaba unos días muerto, ya que las entrañas de Jeremías se habían secado, adquiriendo una consistencia rígida, que crujía al pisarla. Sobre el cadáver, había miles de moscones negros gigantescos, devorando el cuerpo, así como unos gusanos blancos, de aspecto putrefacto.

Por fin, el cuerpo de Madelaine reaccionó. Un alarido proveniente de lo más profundo de su ser trepó por la garganta y se liberó, reverberando en las paredes de la sala. Las piernas corrieron, en estampida, buscando la salida de esa casa maldita. Madelaine se precipitó por las escaleras, rota de dolor y horror por la visión de su abuelo terriblemente mutilado. Al fin, alcanzó el césped del exterior de la casa. Su estómago reaccionó también, liberando de su interior todo resto del desayuno, ya tan lejano.

Al cabo de unos quince minutos consiguió retomar el control de su cuerpo. Imágenes cruzaban su mente. Nuevas arcadas intentaron tomar el control, pero logró sobreponerse a duras penas. Se concentró en el libro de su abuelo, como guía en la oscuridad del dolor, como asidero en la corriente de la locura. Con esa idea en mente, recuperar ese libro tan importante para su abuelo, consiguió reunir el valor suficiente como para volver a entrar en la casa. Febrilmente, comenzó a buscar el libro en el salón. Nada. Ni rastro. Una mosca se posó en la mano de la bibliotecaria. Soltando un alarido, casi vuelve a salir de la casa. La imagen de su abuelo volvió a su mente. ¡La habitación de Jeremías! Allí había más libros. Incluso alguna carta. Quizá allí hubiera respuestas.

Su cuerpo no respondía, sus piernas querían correr, sus ojos, llorar, su estomago, darse la vuelta, su corazón, quebrarse y su cerebro, encontrar aquel libro. Entró en la habitación fatídica, con los ojos cerrados. Abriéndolos solo lo justo, en la mesilla de su abuelo encontró las llaves de la casa y unas cartas dirigidas a él.

No pudo evitarlo. Volvió a echar una mirada al cadáver destrozado de su pariente. En ese instante, tres fuertes golpes resonaron por toda la casa, haciendo soltar un grito a Madelaine.

- ¡Policía! ¿Hay alguien ahí? –La voz resultaba conocida para la pobre Madelaine. Le daba igual quien fuera, tenía que hablar con la policía, denunciar este hecho macabro, conseguir ayuda, lo que fuera.

Se precipitó escaleras abajo, trastabillando con los escalones. En la puerta de entrada, directamente enfrente de las escaleras, estaba el agente Harper, con los ojos desorbitados, apuntándola con la pistola. Instintivamente, Madelaine se echó al suelo, tapándose la cabeza.

Un único disparo resonó en la habitación, reduciendo a nada todos los demás sonidos.

- Por favor, por favor, por favor, por favor... –El susurro desmayado de Madelaine se fue apagando poco a poco...

3 comentarios:

Marinel dijo...

Caramba, lo has descrito tan bien,que por pelos no he tirado yo también el desayuno de esta mañana...
No paran de suceder cosas extrañas y esta pobre al final si no es de un disparo, va a morir de un soponcio...
Muy buena la trama, ya veremos cómo continúa...uffff
Besos.

Jorge dijo...

genial, me ha gustado la historia hasta ahora, es muy buena y no puedo esperar para saber que pasa ahora... oye si pudieras decirme donde conseguiste el dibujo de Radik... es que cuadra perfecto con un personaje que tengo. ;D gracias.

Elessar Linwëlin dijo...

Grcias por los comentarios! Estoy actualizando ultimamente de esta historia nada mas en vista de que tiene una mejor aceptación ^^. Jorge, la imagen no recuerdo exactamente de donde la saqué (internet es excesivamente enorme XD). Lo que haré será intentar enviartela por e-mail.

Un saludo a los dos, Marinel y Jorge, os dejo con un nuevo episodio, espero que os guste.